La planeación tributaria y sus beneficios

Un gran personaje de la cultura norteamericana dijo alguna vez que existían dos cosas seguras en el mundo: la muerte y pagar impuestos.

Cuando se piensa en lo segundo, es como si todos esos impuestos, gravámenes, tasas, contribuciones y demás obligaciones formales ante el estado se agruparan en un enorme océano lleno de peligros y riesgos para los proyectos e ideas de negocio que se proponen los empresarios y emprendedores del país. Los cuales tienen la sensación de ser indefensos navegantes por esas aguas turbulentas que al menor descuido o paso en falso los van a engullir financieramente hablando; más aún siendo Colombia un país tan cambiante con sus reglas en materia tributaria que se actualizan en promedio cada dos años.

Infortunadamente para algunos profesionales asesores y empresarios; la planeación tributaria es un sinónimo de elución de impuestos por medio de maniobras donde se dicen mentiras de maneras sofisticadas, que al final del día en eventuales revisiones van a seguir siendo eso, mentiras.

Si bien, bajo este panorama no se evade la obligación, si se le saca el cuerpo a la carga económica que van a generar las liquidaciones definitivas, diciendo mentiras y haciendo ajustes de último momento ante las entidades encargadas de recaudar los tributos, creando una imagen desfigurada de lo que en la práctica debe representar el ejercicio de realizar una correcta, acertada y oportuna planeación tributaria, donde ya sea por cultura del profesional asesor o por la poca importancia que los empresarios le dan al ejercicio de proyectar, revisar y discutir simulacros de algún impuesto en particular con meses de anticipación al hecho, se presentan situaciones en las que se conocen los valores a pagar o a favor, y el impacto que estos van a tener en los flujos de caja y en los estados financieros de las empresas con escasos días antes del vencimiento legal para presentarlos, cuando ya no hay opciones sobre la mesa, y si las hay, son movimientos que ponen en riesgo a la empresa en eventuales fiscalizaciones por parte de las entidades encargadas de recaudar y verificar la correcta liquidación de los tributos.

Es bajo este escenario donde la planeación tributaria debe ser un proceso al cual todo profesional asesor se debe ceñir al momento de guiar a sus clientes empresarios, proceso en el que también deben participar los gerentes, administradores y los mismos dueños del capital, tener un conocimiento pleno del negocio es parte fundamental en el ejercicio de realizar una correcta y acertada planeación a la cual se le puede llegar a sacar provecho con apego a las normas, de lo contrario ocurren situaciones bajo las cuales las empresas se ven inmersas en liquidaciones de impuestos que no las favorecen, las cuales pudieron haberse evitado meses atrás revisando las reglas fiscales y haciendo simulacros de estas liquidaciones en varios escenarios posibles.

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