La integridad y el contador

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Un día vi el video honestidad e integridad de Yokoi Kenji, y me llamó mucho la atención de esta exposición y me pareció bueno proyectar esos conceptos hacia los contadores, con el ánimo de hacer que los contadores busquen su integridad, en resumen en este video muestra la situación  de una pareja que en un hotel piden domicilio de una pizza y en la caja que llega no hay una  pizza sino unos fajos de billetes y el señor invita a la renuente dama a entregar esos billetes en  la pizzería, y así lo hace demostrando ser una persona honrada, pero el propietario de la pizza  le pide que ante un noticiero de ejemplo de su honestidad pero el señor aduce que no puede  salir en las noticias porque la señora con la que está, no es la esposa y se metería en un problema  grande con la esposa, demostrando así que no es una persona íntegra.  

Para ser íntegro es necesarios que mis actos sean siempre los que deben ser, así no esté presente  la autoridad, que si veo en rojo el semáforo peatonal y no vienen carros y no hay alguien que  me esté mirando, espero la luz verde para pasar.  

Cuántos contadores en sus labores como empleado de una empresa hacen lo que muchos  empleados hacen, que como no está el jefe, no laboramos como lo haríamos si estuviera  presente la autoridad.  

Cuántos contadores en su labor de asesor externo, conscientes de lo que hacen, dejan pasar el tiempo y solamente cuando la empresa necesita presentar un informe o presentar un impuesto  inician sobre el tiempo sus labores y en muchas oportunidades el tiempo no alcanza y esto  genera incumplimientos y hasta sanciones.  

Esta conducta, la falta de integridad, es casi normal y su origen es, desgraciadamente en nuestra familia, cuando nuestros padres nos dicen mentiras o nos hace decir mentiras, cuando no nos  exigen que las cosas se deben hacer y hacer bien, cuando no se enseña a los hijos que aunque  ellos no estén presentes las obligaciones siguen y los quehaceres bien hechos se deben ejecutar, cuando uno de los dos le quita la autoridad al otro y no se puede llamarle la atención por temor a afectar el libre desarrollo de la personalidad y el temor a una demanda, pero no se buscan  alternativas para lograr en sus hijos la integridad.  

Esta conducta también, y en la actualidad, el profesor no puede exigir porque se pueden meter  en problemas jurídicos, en las empresas cuando los empresarios o los jefes se convierten en  cómplices de la falta de integridad y los contadores siguen el juego solo por conservar el puesto,  poniéndole precio a su profesión, a su dignidad y a su honestidad y lo más triste es la DIAN con  sus amnistías.  

Quiero con esto invitar a los contadores cualquiera que sea su forma de trabajar que empecemos por hacer que en nuestras familias se implante la honestidad, la integridad y la disciplina para  poner el primer granito de arena al futuro y para que en el presente adquiriendo estas conductas  logremos que nos quiten ese estigma que se tiene del contador, como el profesional que se  utiliza para mostrar los resultados que otros quieren, para ser manipulado, y algún día llegar a  que nuestra profesión sea tan respetable como lo es en los países desarrollados, o como lo es una  ingeniería, una medicina, una arquitectura aquí en nuestro país y que seamos vistos con respeto  y que nuestra autoridad bien administrada sea reconocida por empresarios, por el país entero y que las universidades tengan en cuenta este aspecto para que nuestro futuro cambie. 

germán diego guzmán quinche
Germán Diego Guzmán Quinche
Contador Público
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La columna de opinión que acabas de leer es completamente el criterio del invitado, en ACONTAR no nos responsabilizamos de ello.

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