El lucro Vs la capacitación

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Ya habíamos tocado este tema de manera tangencial y en esta oportunidad profundizaré un  poco, porque veo la importancia de este tema en aspectos como: cuánto cuesta una profesión  comparada con cuánto cobramos por nuestros servicios, y respecto a cuánto aprendí en la  universidad comparado con lo que en la actualidad sabemos y por supuesto cuánto sabemos  comparado con el costo-servicio.  

Un semestre puede costar $2.400.000, es decir la carrera puede costar mínimo $24.000.000, sin  contar gastos de grado, intereses, pregrados, maestrías etc., sin contar los 5 años en tiempo que  se invierten para llegar a ser un profesional, pero vale la penar saber quién lo pagó, el estado, una beca, mi familia o yo con mi trabajo y esfuerzo, son dos cosas diferentes porque solo lo que se consigue (salvo algunas excepciones) con esfuerzo es lo que realmente valoramos y quienes  valoramos ese esfuerzo, valoramos lo que hacemos y lo hacemos de manera honesta e íntegra,  y cómo lo valoramos, no queremos que le pongan precio a nuestro trabajo, los otros  simplemente terminan, se gradúan y permiten que le pongan precio a su trabajo y hasta dan  rebaja.  

Si vamos a ser sinceros, en la universidad solo aprendemos lo fundamental, lo básico pero solo aquellos que tienen ganas de ser un buen profesional investigan, preguntan, profundizan y  aprenden más que aquellos que van a hacer una carrera, porque no tiene matemáticas, física,  cálculo, trigonometría, leyes ni filosofía, lo que llamo “los que buscan un escampadero”, y  terminan su carrera con esos conocimientos básicos, teóricos, y mientras los primeros terminan su carrera y buscan diplomados, especializaciones, etc. o simplemente son estudiosos  consuetudinarios (día a día) y están permanentemente actualizados van a prestar un servicio  profesional de calidad, porque saben que se ama lo que se hace porque nace de mí, y porque  fue con un gran esfuerzo y muchas ganas que estudiamos y pagamos nuestra carrera, los  segundos se limitan a prestar flacos servicios afectando a los clientes y sobretodo  desprestigiando nuestra querida profesión y deben recurrir (me consta) a asesorarse del amigo  colega contador y que sea gratis.  

Ahora bien un contador responsable de los que se valoran y valoran su esfuerzo y su profesión,  podemos decir, que sus conocimientos siempre estarán actualizados, y podrán resolver  cualquier inquietud a un cliente y con toda la seguridad del caso, y el cliente se verá seguro y  satisfecho con el contador, y agradecido, y no dudará en saber que esos honorarios que paga  no son una gasto sino una buena inversión y dejará en alto nuestra profesión, pero los segundos  siempre tendrán que utilizar la estrategia de “yo le averiguo y le informo” que demora la toma  de decisiones afectando el ritmo de una empresa, o de manera irresponsable le da un concepto  equivocado que terminaría en un error que le puede costar dinero a la empresa y por ende su  despido dejando por el piso nuestra querida profesión.  

¿Qué debe hacer en este momento el contador que se sienta que está en el grupo de los  contadores que permiten que les pongan precio a sus servicios, que prestan flacos servicio y/o  con pocos conocimientos? Es el momento de recomenzar, de pensar que esa profesión bien  utilizada le va a mejorar sus recursos, que esa profesión le demandó cinco años de esfuerzo,  pensar que lo que hace nace de su mente, de su corazón, de sus manos, es como cuando le  prestan un carro para trabajarlo y en lugar de tratarlo mal porque no me costó, darle buen uso,  cuidarlo, y sacarle el máximo provecho, y sobre todo pensar en la disciplina de actualizarse todos los días con un recurso gratis y que siempre está a la mano: el internet.  

germán diego guzmán quinche
Germán Diego Guzmán Quinche
Contador Público
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