El AIU en la construcción

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Esta es la parte normativa que aparentemente regula la aplicación del AIU en la construcción, el  Estatuto Tributario, artículo 462-1. base gravable especial, el Decreto 1625 de 2016 -artículo  1.3.1.7.9. Impuesto sobre las ventas en los contratos de construcción de bien inmueble, concepto 001 del 19-06-2003- DIAN 1.4. Servicio de construcción y Decreto 1372 de 1992 Artículo 3° Impuesto sobre las ventas en los contratos de construcción de bien inmueble.  

Esta figura es usada para calcular el impuesto a las ventas de algunos contratos como por ejemplo en los casos de los contratos de ingeniería civil, arquitectura o en las obras de construcción, debido a que normalmente se usa la expresión “A todo costo”, donde el prestador del servicio cobrará un solo valor por  realizar el trabajo incluyendo los materiales y demás costos, de esta manera, cada rubro del AIU,  (Administración, Imprevistos y Utilidades) conforman una parte de los costos en los que se incurren en el desarrollo de la labor, y se incluyen los costos indirectos, los cuales no podrían evidenciarse dentro de la ejecución a simple vista, como por ejemplo los impuestos, honorarios, entre otros costos en los que incurre el prestador del servicio y la utilidad serían las ganancias que espera obtener el contratista al realizar la  obra al restar los costos, este valor sería sobre el cual se debe calcular el IVA.  

La ley nada dice respecto al impuesto de renta, pues la norma, el caso del artículo 462-2 del Estatuto  Tributario, deja claro que ese tratamiento se hace extensivo, pero únicamente respecto a la retención en  la fuente, no sobre el impuesto como tal.  

En consecuencia, frente al impuesto a la renta no hay certeza respecto al tratamiento a seguir, pero en  todo caso, si la persona decide declarar todo el valor del contrato, podrá descontar todos los costos y  gastos relacionados con el contrato. 

Como podemos evidenciar, en ninguna de estas normas hace referencia específicamente al AIU en la  construcción, como sí lo hace en los otros tipos de empresas, en una empresa de vigilancia, por ejemplo,  es claro determinar el AIU porque se sabe cuánto sueldo y prestaciones sociales se le debe pagar a cada  vigilante y el margen de utilidad, que de acuerdo con lo establecido en Colombia es más o menos del 40%,  sin embargo la norma establece que NO puede ser inferior al 10%, lo que quiere decir que no paga  impuesto por el 30% de la utilidad. 

Respecto a la construcción la norma no hace referencia al AIU, pero en  el Estatuto Tributario establece que NO PUEDE SER INFERIOR AL 10% DEL VALOR DEL CONTRATO, lo que  implica que para un contrato de $150.000.000 la base para calcular el IVA no sería sobre la utilidad o sobre  los honorarios sino sobre $ 15.000.000 (10%) es decir el IVA es $2.850.000, pero el Decreto 1625 establece  que se debe hacer sobre la utilidad o los honorarios, pero normalmente el constructor hace este análisis:  Administración 20%, Imprevistos 10% y Utilidad 5%, lo que implica que la base para calcular el IVA sería  $750.000, pero la norma establece que no puede ser menor al 10% del contrato, es decir, en este caso la  utilidad sería del 0.5% del valor del contrato y la pregunta sería, ¿un ingeniero para una obra de $150.000.000 aspira a una utilidad de $750.000?, además la norma es clara en decir que se calcula el IVA  con base en los HONORARIOS y si no se establecen en el contrato los honorarios, se hace sobre la UTILIDAD,  no habla de administración ni imprevistos, porque los imprevistos son inherentes a la obra, y la  administración es lo que el ingeniero cobra por desarrollar la obra o sea las utilidades, salvo que esa  administración quede pactada para que la asuma el contratante, porque son gastos también inherentes a  la obra, en donde se tendría que establecer honorarios o la utilidad de su contrato de obra, es decir, sobre  los $150.000.000 más los imprevistos, más los gastos de administración, ejemplo $180.000.000 que vendría siendo el valor de la obra, entonces, ¿cuánto va a cobrar el contratista?, se puede pactar un valor o un  porcentaje en ambos casos no podría ser menor a un 40% ($72.000.000) y la base para el IVA sería el 10%  de la obra $18.000.000 y el IVA $3.420.000.  

La “costumbre” del constructor es solicitar que la factura de un valor determinado y que incluya el IVA, lo  que implica hacer cálculos inversos para llegar a un valor en particular (fuera de la verdad), y con esos  cálculos se busca ese valor determinado , generando así, evasión y/o elusión de impuestos, por una parte  y por otra, que las partes (contratista y contratante), se “pongan de acuerdo” para informarle lo mismo a la DIAN, y aquí ya llevamos dos evasores, ahora, revisando la normativa con sus vacíos y contradicciones  encuentro que es la normatividad existente, la que permite la evasión en estos casos, sentido común.

germán diego guzmán quinche
Germán Diego Guzmán Quinche
Contador Público
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La columna de opinión que acabas de leer es completamente el criterio del invitado, en ACONTAR no nos responsabilizamos de ello.

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