Contador con contrato laboral

Es muy común encontrarnos con que un contador que ha servido por mucho tiempo a una  empresa mediante contrato laboral y cuyo objeto social es A, termine su contrato y pretenda  trabajar de asesor independiente y se tiene que enfrentar a una situación complicada, porque  se le presentan oportunidades con empresas con objeto social diferente a A y el manejo  contable y tributario es desconocido y tiene que renunciar a esas empresas y buscar empresas  con objeto social A, generando problemas económicos y tiempos muy difíciles para su familia  y como en muchas ocasiones dejar la contabilidad para dedicarse a otros menesteres ajenos  a la profesión que apenas le permitan sobrevivir, cuando en la contabilidad debiera estar  nuestra estabilidad económica.  

La causa de esto es porque un contador con un contrato laboral, se encuentra en su zona de  confort, tiene un trabajo, tiene unos ingresos fijos mensualmente, tiene tranquilidad y no busca tiempo para actualizarse todos los días, ni para explorar los demás tipos de empresas  y es que con contrato laboral, se pierde contacto con colegas, es otro mundo de amigos, de  costumbres y hábitos y la actualización solo se enfoca a lo que concierne a la empresa en la  que se labora.  

Como sugerencia a los contadores que se encuentran en esta situación, los invito a que, por  favor, dediquen tiempo en la preparación para un futuro cercano o lejano, tiempo para  estudiar, para conocer, para saber más, para que amplíen sus conocimientos, tiempo para encuentros con colegas que manejan otro tipo de empresas pensando siempre en que el  presente es nuestra zona de confort, y que el tiempo genera cambios en nuestras vidas y ese  cambio puede ser la terminación del contrato y la posibilidad de iniciar una etapa nueva, pero preparados profesional e intelectualmente y también hacer que ese cargo de contador asalariado sea de contador, no de auxiliar de contabilidad, sea el de un profesional a carta  cabal.  

Respecto a las relaciones entre contadores en este sentido, debe promoverse por beneficio  propio porque el hecho de compartir conocimientos, conceptos y opiniones no solo alimenta  mutuamente nuestros conocimientos, sino que genera una unidad de criterios y por beneficio  general porque de esa unidad de criterios y conceptos podemos ayudar a las entidades  emisoras de las normas, como son el Consejo Técnico de la Contaduría Pública (CTCP), la DIAN,  etc. a modificar o conceptuar las dualidades que encontremos y así unificar nuestros criterios fortaleciendo nuestro gremio y a la vez terminar con la mala competencia y esas divisiones  que entre contadores existe, ya sea por egoísmos económicos, por competencia profesional y  muchas veces por conceptos políticos y nada de eso debe motivar enemistades, divisiones y  habladurías, al contrario, de la diversidad de pensamientos podemos lograr que nuestra  profesión sea respetada por empresarios, funcionarios y colegas, y cuando existe esa  comunicación, aquellos colegas con contrato laboral podrán enfrentarse a una nueva etapa,  logrando solucionar su situación económica y profesional, sin duda alguna, acabaríamos con esa mala  competencia económica de estar vendiendo por pocos pesos nuestros conocimientos y  nuestra profesión.  

Luego hablaremos de los revisores fiscales ley 675.   

Germán Diego Guzmán Quinche
Contadoro Público
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